lunes, 11 de febrero de 2013




Quiero estar contigo
como la pequeña nube
a quien suspiras,
como el sol que te alumbra,
y quema.


Cual aire que aspiras
atravesando tu boca,
como todo lo que respiras
cual todo lo que tocas


Lejos de tí
errante voy
cual hoja caída
que el viento llevó
por el espacio perdida.


Sólo tu me das calor,
albergue y comida,
oxígeno es tu aliento
que absorbo pleno
a cada momento
que contigo estoy.


Si vivo feliz
y estoy contento,
es al verte;
si apagado y triste,
es por no verte
a cada momento.


Te dejo
en el recuerdo
que de tí tengo,
con él me duermo...
!adios!. 


José Martínez Sevilla

Dibujo de mi nieto Carlos

martes, 5 de febrero de 2013

EL CARNAVAL



Miro el calendario viendo que estamos vísperas de Carnaval: palabra mágica, tres días locos cuya resonancia cabalga a través de los siglos levantando pasiones y faldas como desgarrada e insolente ventisca, capaz de exorcizar toda clase de convencionalismos.
¿Cual es, realmente, el atractivo incombustible de esta fiesta para que la gente, solamente por nombrarla se estremezca de no se qué extraño sortilegio como poseída de antemano por unos goces que, hace cien ó mil años, pudieran ser extraordinarios pero que hoy son simplemente algo que cualquier sábado de cualquier semana del año, en cualquier casica del pueblo, son igual?
El caso es que desde el domingo pasado de Quincuagésima hasta el Miércoles de Ceniza, incluso los chiquillos andan removidos por su influjo.
Pasa algo así como en la misma naturaleza, que de la noche a la mañana hace nacer flores milagrosas en nuestro almendros sacudidos hace dos días por huracanados vientos, y esta tarde mismo luciendo tiernos y esplendorosos sus brillantes colores.
Algo mágico tiene que provocar esta revolución... ¿o es, quizá un simple ciclo natural que lo mismo en plantas, animales y personas los transforma anualmente, sin más?
Antes, cuando la gente pobre y humilde se pasaba meses sin comer carne, cuando las costumbres, leyes y mandatos religiosos eran severos, casi apocalípticos, se entiende esperar estas fechas para desquitarse de hambre y prohibiciones. La misma palabra antigua que aludía a la celebración era “Carnestolendas”, en latín, equivalente a “carnes toleradas, permitidas, durante estos tres días, antes de entrar en la Cuaresma con sus ayunos y abstinencias.
Por parte de autoridades, civiles y eclesiásticas, era como decir al populacho: “!Tomad, hartaros de comer cuanta carne os apetezca, emborracharos veinte veces, copular hasta que os hartéis, porque cuando llegue el “miércoles”, se acabó el festín.
Bueno, pues esto, más o menos, es la historieta del Carnaval que ha llegado hasta ahora mismo todavía cargado del halo asombroso de antaño.
Se entiende que en grandes ciudades pervivan, muy descafeinados, eso sí, los carnavales, porque curiosamente están promovidos pos esas mismas autoridades y empresas comerciales, pero no ya como propina a la plebe para que sacie sus ancestrales carencias de carne y sexo, sino para servirse de ese mismo bajo pueblo que le presta el necesario acompañamiento de manifestación multitudinaria siendo motivo de atracción turística y gancho de ganar dinero los que siempre lo hicieron: los que ya lo poseen, pero que nunca tendrán bastante.
Rio de Janeiro, Venecia, Nueva Orleans, Barranquilla, Cádiz, Tenerife, etc, son estos días las mecas del placer, la Babilonia moderna, pero no donde el pueblo se desquita el hambre, sino donde los grandes hoteles y otros negocios hacen su “agosto” en Febrero.
La única potestad en cuya raíz esté, posiblemente la fiesta, la Iglesia, se ha quedado a orillas del negocio. Ya no hay bulas que vender, penitencias que cumplir, iglesias y catedrales que llenar del pueblo fiel. Se sigue el rito de poner la ceniza el miércoles clásico, pero la juventud ni la chiquillería no acude a la ceremonia, está enloquecida enterrando una entelequia llamada “la sardina”, otro símbolo más del pasado que solo sirve de guión para otra noche de juerga más.
Vale. El sermón está servido. “Carpe diem”, (disfruta del presente), se dice como slogan hoy, pero no hace falta porque la gente lo practica a mansalva.
¿Hasta cuando; es posible que de aquí a mil años siga habiendo carnavales?
Desconozco el final de la película.

José Martínez Sevilla

sábado, 2 de febrero de 2013

FEMINIDAD

FEMINIDAD
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Con la mujer
todo es de otra manera,
más sutil, más etéreo;
como si al veros cada día
de pronto, amaneciera.

Se activan el corazón y la mente
sintiendo como si una luz
encendiera nuestras neuronas
haciendo correr más rápida
la sangre por las venas.

Todo es distinto
mujer,
teniéndote cerca;
cambian los ritmos
de alma y cuerpo,
cada mirada, gesto o movimiento
tienen un ímpetu nuevo,
y hasta la dialéctica establecida
tiene un código especial
inexplicable y secreto.

Yo le llamaría
FEMINIDAD,
algo misterioso y subliminal
compuesto de atractivo, coquetería,
morbo y sexo,
belleza, dulzura....
y algo más,
que quizá sabéis vosotras
yo no se explicar.

Todo es distinto
en la vida
existiendo la mujer;
más bonito y emotivo,
menos prosaico y material,
como si Dios al crearos
nos hubiera dado a todos
una chispa de espiritualidad

Algo llamado
simplemente
FEMINIDAD. 


 JOSE MARTINEZ SEVILLA


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miércoles, 12 de diciembre de 2012

12 -12-12 A R B O L E S




Pensador,
pensativo y pensante  
soy,

Por los caminos voy
mirando suelo y cielo
buscando en las cosas
inspiración.

Miro en especial
con delectación
todos los árboles:
su contextura,  especie,
y ése algo que cada uno tiene
por excepción.

Paseo por distintos parajes,
caminos y sendas,
lomas, bancales y cerros
que rodean nuestra población
acercándome cuando veo árboles
manteniendo con alguno    
silenciosa conversación.

Los hay solitarios, austeros,
enclenques, majestuosos
o pintureros;
a veces reunidos y amorosos
entretejidas hojas y ramas,
moviendo sus hojas
en alegre cotilleo.

Pero tengo unos pocos
predilectos,
por los que guardo mi amor
en secreto.

Son aquellos
plantados hace años
con mi padre
en mi casica una tarde
como hoy.

Ha pasado el tiempo
pero cada día están
más guapos y esbeltos
siempre con pájaros
alrededor.

Los palomos les buscan por refugio
cortejando a  la paloma
rivalizando todos en montón
por ver cual la conquista
con más arte y primor.

Les miro, remiro y admiro
diciéndome:
¿quién, como vosotros, estuviera
cuántos más años
mejor?




JOSE MARTINEZ SEVILLA

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viernes, 30 de noviembre de 2012

GASTRONOMÍA DE AYORA




En  la historia de cada país, cada aldea ó habitáculo, por pequeño que sea, hay algo fundamental bien llamado “el pan nuestro de cada día”, que el Diccionario llama propiamente GASTRONOMÍA,  ni más ni menos que el modo de comer, condimentar -y modernamente- “echarle cuento” al asunto, o sea, adornar lo  típico con los oropeles y virguerías de la civilización, consiguiendo en realidad una más bonita presentación del producto natural, muy favorecido artísticamente, pero mucho más caro que es el fin de los mesoneros . Así ocurre hoy no sólo en los mejores restaurantes, sino en cualquier casa rural del pueblo.
Nuestros gazpachos ayorinos resisten heroicamente esa moda  mixtificadora. Su elaboración sigue aún las pautas tradicionales, que son casi prehistóricas. “Gazpachos ibéricos de Meca”, se les ha llamado por su rústica y tosca presentación. Todavía es más pura esta precariedad si la cocción y degustación del condumio se hace en pleno monte con rancheros del lugar y utensilios característicos. Es entonces, cuando realmente crees estar en el paleolítico, y cuando nuestros gazpachos adquieren sus virtudes ancestrales y el sabor primigenio entre los olores ambientales. (Pinos, tomillo y romero, pebrilla y espliego. Más en este tiempo de otoño avanzado, cuando el tempero ha traído este año los extraordinarios “pebrazos” que añadidos al gazpacho, (junto a perdiz, palomo, conejo, etc),   dan al mejunge  el toque más campero imaginable.
Pues bien, en este comentario sobre la gastronomía ayorina, no podía faltar la cita en primer lugar de este clásico plato de nuestra secular cocina. Junto a él, está la larga lista de comidas tradicionales, entre las cuales el imprescindible cerdo es otro pilar angular.Tajá de magro, tocino “de virica”, longanizas, lomo de orza, morcillas, guarras, morro y oreja, son “bocati cardinali” para cualquier comensal que se atreva bregar con estos sustanciosos manjares, pues hace falta un buen estómago para digerir tal bacanal. Ni que decir tiene que todo que todo ello debe ir regado generosamente con un vino hondo y con solera.
Como verán los lectores, junto el comentario y la ilustración de esta página, he puesto en lugar destacad una glosa excepcional sobre nuestros gazpachos escrita por nuestro famosísimo Premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, con el me unió un modesta amistad. Hablamos dos o tres veces personalmente,  y siempre me manifestó el gran interés en venir a  Ayora a comerlos. Una serie de imprevistos lo impidió. Escribió entonces y publicó en la página primera del diario ABC el artículo que se acompaña, ilustrado por el célebre dibujante “Goñi”.
Sólo añadir sobre la gastronomía de Ayora, que además de estos platos que retóricamente llamaremos de “antología” quedan muchos más, como puede ser las suculentas paellas, las densas gachamigas, el arroz al horno y,  más sencillos, arroz con aceite crudo, patatas con caldo, ajetao, y en plan dulce, los imprescindibles “mazapanes de Manuelica”, y los pastelicos de boniato.  
Finalmente informar a nuestros posibles lectores allende las fronteras, que si se atreven alguna vez a “caer” por estos lares, vengan en holgadas ayunas para poder trasegar a fondo nuestros guisos. 

José Martínez Sevilla

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sábado, 17 de noviembre de 2012

Todos somos parientes



Nadie como nosotros los de pueblo saborea el grato y, a la par, morboso placer de conocer bien a casi todos nuestros vecinos, saber del pie que cojea cada uno, de que quinta es (cómo se decía antes), y lo que le falta para pagar la hipoteca.
Aquí todos somos parientes, es decir a cualquier hora tenemos la vida vendida. Ya puedes ir a donde quieras que enseguida te han visto y no puedes echar mentiras porque te las pillan al vuelo.  Amigos, enemigos, vecinos y familiares, o sea, medio pueblo, te tienen controlado de tal forma que conforme te ven salir  ya saben si vas al médico,  casa de tu suegra o al mercao. Se conocen las copas que has bebido de más y que el vestido que llevas es el que ya te compraste hace diez años.
El espionaje y contraespionaje trabajan a conciencia. A primera hora de la mañana, en panaderías, ambulatorio, bares, balcones y corros en esquinas, ya han intercambiado informaciones de última hora, mucho antes, incluso, que hayan llegado los periódicos a los kioskos. La prensa local es mucho más urgente y sibilina que la nacional porque aquí el tema estrella es el chisme, delicado producto que hay que llevar mucho ojo con lo que se dice y cómo se dice para no llevarte algún disgusto. Sobre todo, en cuestión de faldas -con las ahora frecuentes separaciones, ligues y aventuras de todo tipo-, y la otra importante cuestión de la salud, entre los que están delicados, mal,  los que se han muerto y los que se están muriendo, hay que andar con mucho tiento.
!Placeres de conocernos tanto! Lo malo es que por mucho que te conozcan aún quieren conocerte mas. Y te preguntan con total insolencia lo que harás a mediodía de comida, si tienes tensión, colesterol ó azúcar y qué es ése granico que te ha salido en el brazo. Ahora bien, la pregunta clásica en este pueblo (Ayora, para más información), es aquella que te hace todo quisque conforme te los encuentras: “-¿Adónde vas?-, así, a bocajarro. Lo primero que se te ocurre es contestar:, ...  “y a tí que te importa?”, pero claro pasarías enseguida a la lista de los mal educados,  muy mal visto en los pueblos.
!Dichosas ciudades donde nadie conoce a nadie! Donde no saben que tu abuela fue sirvienta o tu abuelo peón de albañil. Porque eso sí es lo más triste e irremediable de los pueblecitos: que si a tu padre le decían “culo bote”, ya tienes el bote en tu culo para toda la vida, y si tu tatarabuelo le motejaron de “Borrachín”, tú y tus hijos, seréis borrachines por los siglos de lo siglos, Amén.
¿Habrá cosa que proporcione mayor satisfacción que pasar por lo que no eres y echar alguna mentirijilla de vez en cuando a los que te preguntan? Que nadie sepa tus taras ancestrales como que tu tía Manuela era bizca y que tuviste un pariente bandolero?
!Pobres gentes de pueblo, siempre con el plumero al aire! !No poder engañar a nadie con lo bonico que es eso!

JOSE MARTINEZ SEVILLA   

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lunes, 12 de noviembre de 2012

LA PIEDRA n.º 55 (En memoria de Rafa Cebrián)


Hace escasamente dos meses
estuviste en mi casica
ayudado por tu amigo Pedro  
llevando tu sillica.

  Ya estabas gravemente enfermo
pero tus ojos aún resplandecían
de luces y deseos.

   Avanzaste sonriente
queriendo verlo todo:
cada piedra, fósil, rincón, 
y el agua que manaba de la fuente.

   Despacio fuimos bajando
al “Camino de la vida”
mirando tu fijamente
las enmohecidas piedras 
enmohecidas y silentes.

   De pronto, hicisteis un amago de brinco
rodeando muy interesados 
tú y Pedro 
la n.º CINCUENTA Y CINCO.

   Yo, nada sabía;
me enteré mucho después
de tu ansiedad,
pues faltaban escasas fechas
para que cumplieras tú esa edad.

   Era tu meta soñada 
tras tantos informes médicos
agobiándote continuamente
de mal en mal.

   Me lo contó anteayer
(dia siguiente del entierro),
nuestro común amigo Pedro 
paseantes ambos camino del Angel,
diciéndome no podía dormir
por el número poseso.

  Pero, te has ido ya, Rafa,
no valen lágrimas ni lamentos, 
solo recordarte 
con ése halo de bondad
que tenía siempre tu gesto.

   Descansa feliz
en el ancho cielo
mirando aquí 
con ahínco 
tu querida piedra
n.º CINCUENTA Y CINCO.

José Martínez Sevilla

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